Cancer de Mama¿Estas Protegida? Preguntas Frecuentes Historias de vidaContáctenos Home
 
 

El cáncer de mama es una enfermedad que se presentan en muchas mujeres en todo el mundo. Hay muchos factores que contribuyen a su aparición y el éxito de los tratamiento dependerá de muchas variables.

Sin embargo, es importante destacar que el cáncer de mama es una enfermedad que en muchos casos se puede prevenir con ciertas medidas fáciles de realizar. Hay dos aspectos clave que muchas mujeres no toman en cuenta y que son fáciles de manejar. Uno, es el tema de la alimentación y la actividad física. Cifras recientes revelan que el 3% y el 40.6% de la incidencia de la enfermedad podría evitarse con medidas relacionadas con la dieta, el control del peso y la actividad física. Otro aspecto importante es el autoexamen, actividad que toma 5 minutos al mes y pocas mujeres realizan.

   
 
 

Los especialistas aseguran que el sobrepeso y la obesidad tienen una relación directa con un mayor riesgo de cáncer de seno, sobre todo en mujeres posmenopáusicas. En realidad, el tema del peso y la actividad física tiene una mayor incidencia en otros tipos de cáncer (útero, esófago y riñón) y en general para otras enfermedades (como la diabetes o la hipertensión).

Las investigaciones médicas han demostrado que las personas que consumen frutas y verduras como parte de su dieta regular, tienen menos riesgo de desarrollar cáncer comparadas con quienes no lo hacen. Estos alimentos contienen nutrientes, fotoquímicos y fibra, que ayudan en la prevención de ésta y otras enfermedades. 

Otro aspecto importante es que a pesar de varias décadas de investigación sobre las relaciones entre la nutrición y el cáncer, la evidencia científica aún es insuficiente o inconsistente en establecer el consumo de ciertos alimentos y su relación con la enfermedad. 

Con respecto al cáncer de mama, existe una asociación que afirma que un excesivo consumo de grasas saturadas, como las que se encuentran en las carnes rojas, cerdo y manteca, aumenta el riesgo. Las recomendaciones para la ingesta de adultos sugieren incluir en la dieta diaria dos porciones grandes de verduras y 4 ó 5 de frutas, las cuales ayudan también a mantener un peso adecuado. La clave es aprender a comer de todo de manera balanceada y sobre todo en la medida apropiada. 

Comience por analizar la forma en la que se alimenta, qué tan sano come y cuántos productos frescos y naturales incluye en su alimentación diaria. Si el balance no es alentador, comience por mejorar una de sus comidas diarias, utilice las frutas como parte de los alimentos principales, o para calmar el apetito entre comidas. 

Priorice obtener vitaminas y nutrientes protectores a través del consumo diario de productos naturales frescos y no de vitaminas o suplementos artificiales. La recomendación es determinar una dieta balanceada que le permita comer de manera normal, con el apoyo de los médicos y especialistas en nutrición. 

Debemos recordar que lo que comemos o bebemos puede aumentar o disminuir el riesgo de padecer cáncer. Realizar algunos cambios simples a nuestra dieta puede hacer mucho por nuestra salud.

   
 
 

Toma cinco minutos al mes y no se necesita nada más que las ganas de realizarlo. Aquí algunos consejos básicos:

Frente al Espejo: Mira tus mamas cuidadosamente, buscando cambios en su forma, tamaño y apariencia. Observa si ves arrugas, hoyuelos, sarpullido en la piel o pezón, alguna secreción o si notas cualquier cambio fuera de lo normal.

Repite este ejercicio en las siguientes posturas:
- Con los brazos sueltos a los lados de tu cuerpo.
- Con las manos sobre la cabeza.
-  Con las manos sobre las caderas, presionando firmemente para flexionar los músculos del pecho.
- En la misma posición, inclínate un poco hacia adelante.

Es importante que conozcas tu cuerpo y puedas detectar cualquier cambio en la apariencia, forma, color u otra característica de tus senos.

Acostada: Fíjate si sientes una bolita dura, la piel más gruesa o cualquier cambio en el tejido de la mama. Para ellos te recomendamos lo siguiente:
- Pon el brazo derecho debajo de la cabeza. Con la mano izquierda extendida, examínate con la yema de los dedos, usando los 3 dedos del medio.
- Examínate haciendo presión leve, moderada y firme en cada área de la mama, mediante movimientos firmes y circulares.
- Examínate de arriba hacia abajo.
- Presiona el pezón y observa si presenta alguna secreción.
- Busca cambios en toda el área de la mama, arriba y abajo del cuello (clavícula) y en la axila.
- Repite estos pasos en la mama izquierda.
 
   
Si durante el autoexamen detectas algo que consideras extraño, lo más recomendable que vayas inmediatamente al médico para que te pueda realizar un examen que te ayude a despejar la duda. Los exámenes más usuales  son la ecografía y la mamografía.

Las mujeres con factores de riesgo deben realizarse una mamografía y un examen clínico anual a partir de los 40 años. Las mujeres que no tienen factores de riesgo conocidos recientes deben realizarse una mamografía cada año, a partir de los 40 años.

La mamografía es una exploración que utiliza los rayos X de baja potencia para localizar zonas anormales en la mama. Esta técnica consiste en colocar la mama entre dos placas y presionarla durante unos segundos mientras se realizan las radiografías.
 
No hay ningún peligro por las radiaciones de esta técnica, ya que son de baja potencia.  Es una de las mejores técnicas para detectar el cáncer de mama en sus primeras fases.
 
La mamografía realizada a intervalos de 1 a 2 años, reduce las muertes por esta enfermedad de un 25% a un 35% en las mujeres de 50 años o más que no presentan síntomas. Para confirmar el diagnóstico, en los casos positivos, hay que realizar una biopsia tras la mamografía.


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