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Toma cinco minutos al mes y no se necesita nada más que las ganas de realizarlo. Aquí algunos consejos básicos:
Frente al Espejo: Mira tus mamas cuidadosamente, buscando cambios en su forma, tamaño y apariencia. Observa si ves arrugas, hoyuelos, sarpullido en la piel o pezón, alguna secreción o si notas cualquier cambio fuera de lo normal.
Repite este ejercicio en las siguientes posturas: - Con los brazos sueltos a los lados de tu cuerpo. - Con las manos sobre la cabeza. - Con las manos sobre las caderas, presionando firmemente para flexionar los músculos del pecho. - En la misma posición, inclínate un poco hacia adelante.
Es importante que conozcas tu cuerpo y puedas detectar cualquier cambio en la apariencia, forma, color u otra característica de tus senos.
Acostada: Fíjate si sientes una bolita dura, la piel más gruesa o cualquier cambio en el tejido de la mama. Para ellos te recomendamos lo siguiente: - Pon el brazo derecho debajo de la cabeza. Con la mano izquierda extendida, examínate con la yema de los dedos, usando los 3 dedos del medio. - Examínate haciendo presión leve, moderada y firme en cada área de la mama, mediante movimientos firmes y circulares. - Examínate de arriba hacia abajo. - Presiona el pezón y observa si presenta alguna secreción. - Busca cambios en toda el área de la mama, arriba y abajo del cuello (clavícula) y en la axila. - Repite estos pasos en la mama izquierda. Si durante el autoexamen detectas algo que consideras extraño, lo más recomendable que vayas inmediatamente al médico para que te pueda realizar un examen que te ayude a despejar la duda. Los exámenes más usuales son la ecografía y la mamografía.
Las mujeres con factores de riesgo deben realizarse una mamografía y un examen clínico anual a partir de los 40 años. Las mujeres que no tienen factores de riesgo conocidos recientes deben realizarse una mamografía cada año, a partir de los 40 años.
La mamografía es una exploración que utiliza los rayos X de baja potencia para localizar zonas anormales en la mama. Esta técnica consiste en colocar la mama entre dos placas y presionarla durante unos segundos mientras se realizan las radiografías. No hay ningún peligro por las radiaciones de esta técnica, ya que son de baja potencia. Es una de las mejores técnicas para detectar el cáncer de mama en sus primeras fases. La mamografía realizada a intervalos de 1 a 2 años, reduce las muertes por esta enfermedad de un 25% a un 35% en las mujeres de 50 años o más que no presentan síntomas. Para confirmar el diagnóstico, en los casos positivos, hay que realizar una biopsia tras la mamografía.
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